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Rosana Santomé

Ansiedad antes de la boda: por qué ocurre y cómo gestionarla

La ansiedad antes de una boda es más frecuente de lo que muchas personas imaginan. Aunque se trata de un acontecimiento deseado, la combinación de expectativas, cambios, responsabilidades y decisiones puede generar niveles importantes de estrés y ansiedad durante los meses previos.
Lo que desde fuera parece un acontecimiento feliz, puede vivirse desde dentro como un proceso lleno de decisiones, cambios, expectativas y responsabilidades. Y cuando aparece la ansiedad, muchas personas añaden una preocupación extra:
«No entiendo por qué me siento así si se supone que debería estar disfrutándolo.»
Ansiedad en tu boda

Tengo wedding planner y aun así tengo demasiado estrés

Una de las situaciones que más desconcierta es sentir que la organización de la boda sigue resultando abrumadora incluso cuando existe ayuda profesional.
En muchos casos el problema no es la falta de apoyo. La dificultad aparece cuando la persona siente la necesidad de supervisarlo todo, revisar cada detalle o asegurarse de que nada salga mal y no es capaz de delegar nada, de forma que sostiene toda la carga independientemente de estar contratando ayuda. A veces la organizadora de eventos lleva injustamente las culpas del estrés de los novios.
La boda implica decenas o incluso cientos de pequeñas decisiones. Cuando se suman durante meses, muchas personas terminan sintiendo que viven permanentemente pendientes de la siguiente tarea pendiente, pero quizás  la ansiedad ya estaba ahí incluso antes de la boda.
Personas que llevan años conviviendo con altos niveles de exigencia, preocupación o necesidad de control pueden descubrir que la preparación de la boda sobrepasa la capacidad habitual que tenían para gestionar el estrés, hasta que no pueden más, y la boda sólo es el detonante de un agotamiento anunciado.

Cuando algo bueno también genera estrés

Muchas personas se preocupan al notar angustia o ansiedad durante la preparación de su boda. Incluso pueden llegar a preguntarse qué les está pasando, si «deberían» sentirse felices. Pueden llegar a dudar si de verdad quieren casarse. Sin embargo, existe algo que a menudo olvidamos: las cosas buenas también generan estrés.
Organizar una boda implica decisiones, cambios, responsabilidades, gastos, expectativas y emociones intensas. Y todo ello requiere una importante inversión de tiempo, energía y recursos. El organismo no responde únicamente a acontecimientos negativos, también responde a la intensidad de lo que está viviendo.
Por eso incluso experiencias deseadas y esperadas, como la boda o el nacimiento de un bebé pueden generar cansancio, saturación y agotamiento. Cuando el agotamiento se acumula durante demasiado tiempo, es frecuente que aparezcan síntomas como ansiedad, irritabilidad, insomnio, sensación de estar desbordado o una preocupación constante que parece no tener explicación.
Pero sentir ansiedad antes de una boda no significa necesariamente que no quieras casarte o que estés tomando una mala decisión. En muchas ocasiones simplemente refleja el impacto que un acontecimiento tan importante puede tener sobre una persona que lleva meses gestionando cambios, expectativas, responsabilidades y decisiones importantes.

Las expectativas: lo que se espera de mi boda 

Las bodas suelen ir acompañadas de numerosas expectativas: propias, de la pareja, familiares o  sociales. Aparecen preguntas constantes como: «¿Les gustará?», «¿Será suficientemente bonita?», «¿Estaré a la altura?», «¿Saldrá como imagino?»
En muchos casos la presión no proviene únicamente del evento en sí, sino del deseo de que todo salga perfecto y de evitar decepcionar a otras personas, y, como muchas personas han asistido ya a numerosas bodas antes de organizar la suya, las comparaciones son casi inevitables.
Han visto celebraciones espectaculares, decoraciones impresionantes o experiencias aparentemente perfectas en redes sociales y sin darse cuenta, empiezan a comparar. Comparan el lugar, el vestido, el numero de invitados, el presupuesto o las emociones que deberían sentir. Pero cuanto más se compara una persona, más fácil resulta perder de vista lo que realmente desea para su propia boda.

Ser el centro de atención genera ansiedad

Para algunas personas, una de las mayores fuentes de ansiedad no tiene relación con la organización. Tiene relación con la exposición y el miedo escénico, porque durante una boda, gran parte de las miradas se dirigen hacia los novios.
Hay fotografías, discursos, saludos o conversaciones. Para personas tímidas, reservadas o acostumbradas a mantener un perfil discreto, esta situación puede generar una tensión considerable. La preocupación no gira alrededor de la boda, sino alrededor de sentirse observadas durante horas. Las inseguridades hacen acto de presencia.

¿Y si tengo una crisis de ansiedad durante la boda?

Es una de las preguntas más frecuentes. Cuando una persona ha experimentado ansiedad anteriormente, puede empezar a imaginar diferentes escenarios como ponerse nervioso durante la ceremonia, marearse, bloquearse, agobiarse o necesitar salir de allí.
El problema es que cuanto más intenta asegurarse de que eso no ocurra, más atención presta a las sensaciones corporales y mayor preocupación desarrolla. Esta anticipación termina generando gran parte del sufrimiento incluso mucho antes de que llegue el día de la boda.

Más discusiones de pareja durante los meses previos

Los preparativos también pueden convertirse en una fuente de conflicto dentro de la relación. Aparecen diferencias de opinión, decisiones económicas, expectativas distintas, interferencias familiares y formas diferentes de afrontar los problemas. Cuando para uno nada es tan importante, al otro le crispa la supuesta «falta de interés y compromiso».
Muchas parejas descubren durante estos meses aspectos de la convivencia y la comunicación que antes no habían tenido ocasión de observar con tanta intensidad, por eso, no es extraño que aumenten las discusiones o la sensación de tensión en la relación.

La angustia de no poder disfrutar de la boda

Quizás uno de los aspectos más dolorosos es sentir que la ansiedad está ocupando el lugar que debería ocupar la ilusión. Muchas personas expresan una preocupación que se repite una y otra vez: la incapacidad de disfrutar de un momento tan esperado.
Además de sufrir por la ansiedad también sufren por la sensación de estar perdiéndose una experiencia importante, y cuanto más intentan obligarse a disfrutar, más frustración suelen experimentar.
Pero hay un detalle que muchas veces queda fuera de la planificación, a pesar de que la boda está llena de todo tipo de detalles y decisiones más y menos importantes, como menús, lugar de la celebración, trajes, música, etc. Pero el cómo llegar emocionalmente a ese día, no suele ser aún un punto a tener en consideración.
Y es que  no siempre el fin justifica los medios. No siempre la ilusión por la boda compensa meses de ansiedad, agotamiento, discusiones o preocupación constante. En una inversión tan importante, muchas personas dedican tiempo y recursos a cuidar cada detalle de la celebración, pero apenas se preguntan cómo quieren vivir el proceso que conduce hasta ella.
Y quizás esa sea una de las decisiones más importantes. Poder vivir esos meses con mayor ilusión, presencia y disfrute, en lugar de limitarse a sobrevivir al proceso mientras esperan que llegue el gran día, puede hacer que los recursos invertidos se vean compensados.

Cómo mejorar la situación y conseguir una boda sin ansiedad

Existen algunos aspectos que suelen resultar especialmente importantes como:
  • Calmar el nerviosismo y la tensión.
  • Aprender a diferenciar qué cosas dependen realmente de uno y cuáles no.
  • Reducir la necesidad de controlar todos los detalles.
  • Gestionar mejor la incertidumbre.
  • Trabajar la autoexigencia.
  • Disminuir el miedo a la ansiedad.
  • Y recuperar la capacidad de conectar con lo que realmente es importante para cada persona, más allá de las expectativas externas.
Con frecuencia, la ansiedad no desaparece porque el evento se acerque o porque los preparativos terminen. Lo que suele marcar la diferencia es la forma en que nos relacionamos con los eventos importantes y no tan importantes.
Si necesitas prepararte emocionalmente para un día así, estoy especializada en ansiedad y tengo consulta presencial en Pontevedra y también en modalidad online.

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